"Celeste, te quiero igual"
leí por ahi y pensé
¿Igual a qué?
¿Igual aunque la cagaste?
¿Igual aunque jugaste mal y perdiste?
¿O igual aunque diste lo mejor de vos y quedaste cuarto?
Por que si es la ultima opción,
entonces el "igual" no tiene sentido:
un equipo llega hasta la posición que llega
como resultado de sus virtudes y sus defectos,
lo demás es poco más que magia negra.
Y pese a ello,
no son pocos los hinchas uruguayos
que siguen creyendo
que el lugar "natural" de la selección
es ser siempre el campeón,
de cualquier campeonato que juegue.
Y eso a pesar de que
los tercos datos dicen lo contrario:
desde que los mundiales dejaron de ser por invitación
Uruguay nunca salió campeón.
Es decir, desde el momento en que más países
comenzaron a jugar al fútbol de manera competitiva
a Uruguay le ha resultado trabajoso y complicado
lograr buenos resultados
Ponerse a buscar "culpables" como loco
es otra forma de perpetuar el mito
del Uruguay campeón siempre
y en toda circunstancia.
Metafísica, puro deseo, pero no fútbol.
Lo bueno de este Uruguay es justamente
que en los torneos que juega
(olvidemos la eliminatoria por un instante)
usa de buena manera
los recursos de los que dispone
y compite futbolísticamente con cualquiera.
El error es pensar que esos recursos
son idénticos a los de equipos
que, como España o Brasil,
pueden cambiar el once titular por once suplentes
sin que eso afecte la calidad de juego.
A Uruguay no le pasa eso.
Uruguay tiene un crack
que esta vez no pudo hacer de crack,
dos delanteros muy talentosos y metedores
y un equipo muy profesional,
muy ordenado y muy serio,
en el que los puestos estan lejos de
estar cubiertos por duplicado.
Por eso creo que, a pesar de las derrotas,
contra Italia y contra Brasil
se jugaron dos partidazos de fútbol.
Entendiendo, eso sí, que el buen fútbol
no es que siempre ganen los nuestros,
que los rivales siempre juegan
y que hace tiempo que no son de madera.
Por eso creo que lo de Uruguay es un tremendo 4to puesto
ya que peleó con tesón y con orden,
jugando casi tan bien como puede jugar,
y llegando hasta donde supo llegar.
Se dice fácil "que Forlán deje paso":
cuando sea evidente
que hay alternativas nítidas a Forlán,
podremos comenzar a ser realistas
sobre las posibilidades de ese nuevo Uruguay,
Ave Fénix que renacería
tras los "cambios necesarios".
Por no decir que hablar asi de Forlán,
como si tuviera demencia senil
o fuera sordo y ciego,
es una completa falta de respeto
hacia el jugador mas determinante
que ha tenido el país en los últimos 15 años.
La garra es otro tema que aparece insistente
aunque ahora sea de costado y no de frente.
Este equipo juega concentrado,
al límite de sus posibilidades físicas y técnicas,
con una sólida idea del trabajo colectivo.
Si a eso se le quiere llamar garra, adelante.
Pero no está de mas saber que eso
poco tiene que ver con el viejo criterio
de ser el más guapo, el más violento
o el más intimidante.
La nobleza futbolística
y el sacrificio físico de Cavani, por ejemplo,
tienen más que ver con esa peculiar mezcla de
la idiosincrasia futbolera uruguaya
de jugar siempre a mil aunque sea un picado en la playa,
con el excelente estado atlético
resultante de su entrenamiento
en una de las ligas mas competitivas de Europa.
Una liga en la que los delanteros también defienden
y los defensas atacan,
como hacen casi todos los equipos
que obtienen buenos resultados en el fútbol actual.
De momento,
el proceso que se vive con este equipo técnico
no está dejando malos resultados futbolísticos.
No creo que tenga sentido reprocharle a la selección
no haber quedado mas arriba en la Confederaciones.
¿Podían? Capaz que sí, aunque los datos dicen que era poco probable.
¿Pudieron? No, pero lo intentaron.
¿Se dejaron el alma en eso y jugaron bien? Sí, las dos.
No entender que,
tal como están dadas las cartas en el fútbol de hoy,
se está ante un periodo futbolísticamente muy bueno,
es no poder disfrutar del equipo más consolidado,
más trabajador, con más destellos de talento
y mejores resultados,
que Uruguay ha logrado
montar en un montón de tiempo.
Me pregunto cuántos de quienes hoy
piden que rueden cabezas ,
y señalan con gesto de justiciero intergaláctico,
al técnico y al crack,
quienes lejos de haberle arrebatado nada al hincha
son dos de los máximos responsables
de que este Uruguay sea un equipo competitivo,
cuántos de esos defraudados gritones decía
estarán dispuestos a canjear esta solidez,
este pundonor y estos detalles de calidad,
por la posibilidad de iniciar
una larga travesía en el desierto
hasta que se logre consolidar
dentro de quien sabe cuantos años
un nuevo proyecto que,
con suerte,
será tan bueno como este.
Pero claro,
eso sería ponerse a pensar en el mediano plazo
y en eso solo piensan
los pechofrío como yo.