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Relato de un crimen

Víctimas y victimarios

"Brandon", el taxiboy de 18 años que está preso por haber dado muerte a un arquitecto argentino en Punta del Este, narró su versión de la historia. El adolescente explicó cómo se produjo el enfrentamiento, el uso del cloroformo, sus motivaciones y la increíble secuencia en la que fue detenido por la policía.

    

A finales de julio se dio a conocer un caso policial bastante peculiar en Maldonado, que tuvo mucha repercusión en Argentina. Un joven de 18 años, de iniciales B.H.M.F y conocido como "Brandon", fue procesado por el "homicidio muy especialmente agravado" de un arquitecto argentino de iniciales H.S. La Justicia consideró que el homicidio fue premeditado y tuvo como objetivo principal quedarse con el auto de la víctima.

Brandon, que trabajaba como taxiboy en Punta del Este, fue detenido por la policía luego de haber dado muerte al arquitecto, a quien llevaba en la valija de su propio auto. Sin embargo, su detención fue casual. La policía había hecho un operativo cerrojo tras una denuncia por violencia doméstica y ordenó al joven detenerse cuando pasó por allí. El ahora procesado aceleró, creyendo que lo habían descubierto, pero se detuvo poco después al comprobar que no podía escapar.

"¿Sabe por qué está detenido?", le preguntaron. "Sí, por circular en un auto que no era mío con una persona muerta", respondió.

El relato de los hechos, de boca del propio protagonista, fue recogido por el periodista de Clarín Guillermo Pellegrino.

"A este hombre lo conocí en Cronos, un boliche de diversidad donde va todo tipo de gente, gays y heterosexuales. El se acercó con buena onda. Hablamos y me dijo que lo llamara Charly", contó el "Brandon", un joven nacido en el marginal barrio Kennedy que de acuerdo a sus testimonios intentaba "emular" el estilo de vida de sus vecinos ricos

H.S y el joven taxiboy se conocieron en mayo, pero volvieron a encontrarse el 27 de julio, cuando el arquitecto volvió a Punta del Este.

"Yo me quedé en su departamento porque él me invitó a pasar. Hablamos de cómo le había ido, él se fue a su cuarto y yo me quedé en el estar. Estuve hasta el otro día al mediodía y me fui a la casa de mi novia, donde estuve como hasta las ocho de la noche. Después él me pasó a buscar por la parada de abajo de la casa de mi novia y nos fuimos a su departamento. Estuvimos haciendo cosas que él tenía para hacer: cargar la estufa a querosén, cocinar y demás. Me quedé hasta el otro día...".

¿Cómo llegó a la casa el tarro de cloroformo con el que el joven dio muerte al arquitecto? El joven le atribuye al arquitecto habérselo pedido "para algo del auto que estaba roto" . Tras comprarlo, volvió a la casa, donde ambos empezaron a cocinar.

Allí relata el comienzo de una presunta discusión acerca de cómo debía continuar la relación entre los dos. El diálogo fuerte derivó en golpes.

"Me dio un empujón y yo le respondí. Se dio contra la pared y vino y me atacó. Me raspé y me corté el labio. En la mesa de la cocina estaba el paño con cloroformo, entonces le puse el trapo en la cara pensando que sería como el alcohol, y que se iba a desvanecer. El estaba en pantuflas, patinó, porque se había caído agua, y pegó la cabeza contra el piso. Yo me caí con él y, como seguía luchando, le dejé el trapo en la nariz y empezó a hacer como convulsiones. Le pegué unas veces en el pecho para que reaccionara y no lo hacía. Lo desnudé y lo acosté boca arriba. Le guardé su ropa en la maleta y me fui a la casa de mi suegro. Ahí le dije a mi novia que me había comprado el auto (el Citroën C4 de la víctima) y que se lo quería mostrar. No me daba para decirles lo que había pasado, no me animé", contó a la Justicia.

Mientras el cuerpo estaba en el apartamento, se fue con el auto a Montevideo a ver a sus amigos y volvió de madrugada.

"Serían las cuatro y poco de la madrugada. Digo 'por dónde empiezo, qué voy a hacer', y se me ocurrió simular que se había ido. Empecé a ordenar, lavé todos los cubiertos que habíamos usado, barrí. Intenté envolverlo a él en un acolchado. Bajé, recliné uno de los asientos del coche y subí otra vez", contó. Para disimular en caso de que alguien lo vigilara por las cámaras, colocó en un carrito de supermercado.

"Le até las piernas para doblarlo y le puse una bolsa negra grande como para tapar el cuerpo y que no se notara. Bajé al auto, me puse de espalda a la cámara y puse el cuerpo (en el baúl) ", agregó.

La detención

"Iba sin rumbo, pensando en el acceso rápido a la ruta interbalnearia. Pensé en parar en algún campo hasta que amaneciera", dijo, pero poco después se encontró con la policía."No sabía si acelerar y que me dieran un tiro, o frenar y enfrentar la realidad. Me dijeron que me bajara y me pusieron contra el auto para revisarme. Vino una agente mujer y abrió la parte de atrás de un auto. Cuando levantó... vio el cuerpo", explicó.

En otra de sus declaraciones a la Justicia, el joven reconoce que fue a la farmacia a comprar pastillas para dormir al arquitecto y usar así su auto mientras estaba inconsciente.

"Quería ver si él se dormía para sacar el auto y usarlo mientras dormía. No había de esas pastillas y no compré. Pensé que el cloroformo dormía. Lo vi en un video en YouTube: una muchacha ejecutiva que la dormían y se desmayaba", contó.

En todo momento, el joven taxiboy narra sus intentos por impresionar a sus amigos y familia.
"Yo les había dicho a todos que mi padre me iba a mandar un auto desde la Argentina. Quise dormirlo (al arquitecto) para usarle el auto y mostrárselo a mis amigos", relató.

Tras ser procesado, el joven llegó a preguntarle a la jueza Adriana Graziuso si existía la posibilidad de que quedara libre mediante el pago de fianza, desconociendo que el delito por el que se lo procesaba tiene una pena de entre 15 y 30 años.

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