Desde la tarde del pasado jueves, la Prefectura Nacional Naval y la brigada de guardavidas de Maldonado buscan a Federico Foster, un deportista argentino que desapareció en las aguas de la playa Mansa cuando entró a nadar.
Si bien aún no hay noticias de Foster, el prefecto Sebastián Sorribas indicó que el atleta, que llegó a Uruguay para competir en el triatlón Ironman, llevaba consigo un reloj que podía conectarse a su celular y marca señal a 300 metros de la costa. “No tenemos identificado que sea él, puede que no lo sea”, precisó en rueda de prensa.
Según dijeron desde el entorno de Foster a los guardavidas, el deportista es “buen nadador”. Además, según consignó La Opinión, el argentino también corre. El pasado noviembre cumplió el sueño de correr la Maratón de Nueva York.
Foster creció en el seno de una familia de atletas. Sus padres, Eduardo y Adriana Bonjorn, le inculcaron la pasión por el deporte. Su primer acercamiento fue a la natación, cuando tenía ocho años.
El argentino se define como “alguien que vive y siente el deporte”. Al ser consultado sobre sus metas, Foster respondió: “Lo que busco ahora es una experiencia que me movilice; me gustan los grandes eventos, prepararme bien para competir en algo importante”.
“Por ejemplo, ya mandé la inscripción para la Maratón de Chicago del año que viene, así que probablemente iré en octubre del año entrante. Y ahora voy a volver a agarrar la bici para ver si puedo en el primer semestre de 2025 correr algún Ironman o Ironman 70.3, prepararme bien para esa carrera”, dijo el atleta, que estaba anotado para competir este domingo 9 en Punta del Este.
Al ser consultado sobre todas sus facetas deportivas, Foster aseguró: “La realidad es que si me miro en términos comparativos con otros, lo que mejor hago es nadar, pero me presento como alguien que vive y siente el deporte, que tuvo la suerte de que desde muy chico en su casa se vivió, se respiró deporte”.
“Yo volvía del colegio, entraba a mi casa y mi papá se iba a andar en bicicleta o a correr, íbamos a las carreras. El hacer deporte está muy arraigado en mi origen, en mi vida cotidiana. Yo me levanto muy temprano y lo primero que hago es hacer deporte. Un día voy a correr, otro día al gimnasio, otro día nado o pedaleo. Lo siento, no sé si todo el mundo tiene la suerte de llevarlo en las entrañas, el sentimiento de la satisfacción de hacer deporte, de disfrutarlo. Por más que sea una pasada matadora, un fondo kilométrico o en condiciones climáticas muy malas, yo lo disfruto mucho. Me dicen ‘¿tanto esfuerzo para preparar un maratón?’, y la verdad que para mí no es esfuerzo: lo disfruto mucho y me hace feliz”, expresó.