Imagine su primera semana en una nueva facultad: espacios grandes con caras desconocidas; sillas —de madera, de plástico, con mesas—; salones; ventanas que, quizá, si tiene suerte, le muestren buenas vistas de la ciudad. Libros, apuntes, preguntas, cuadernolas, lapiceras, celulares, conocimiento. Si es del interior y se muda a Montevideo, el encuentro con la capital.
¿Alguna vez pensó que usaría el asfalto de una calle céntrica como silla, un auto de respaldo y sus piernas de mesa? Las expectativas condicionan, dicen.
Para los estudiantes que cursan el primer y segundo año en la Facultad de Psicología en la Universidad de la República (Udelar), los primeros días llegaron con sorpresas. Lo mismo para los docentes, que tuvieron que cambiar sobre la marcha sus modalidades de curso.
El pasado 24 de marzo, las clases se suspendieron por una asamblea docente. Este martes, el escenario cambió por completo: el gremio de la Asociación de Docentes de la Udelar (ADUR-FDUU) resolvió que “debido a la cantidad de inscriptos este año” dictarán seis materias de manera virtual.
Sin embargo, con el fin de que los estudiantes tuvieran un primer acercamiento a la facultad, decidieron que en las primeras clases tendrían contacto cara a cara. El único lugar en el que pudieron congregar a la cantidad de estudiantes inscriptos fue en la intemperie: algunos en la calle Tristán Narvaja, la misma por la que se ingresa al centro de estudios; otros en el patio con pérgolas y naturaleza verde, donde también descansa el resto del alumnado en su tiempo libre.
La docente de Neuropsicología de la Mente, Victoria Nin, dijo a sus alumnos que estaba nerviosa. Frente a ella, miles de jóvenes y no tan jóvenes que comienzan una nueva carrera universitaria. Detrás, una tela blanca que se mueve con la velocidad del viento y proyecta cómo funciona la facultad y cómo será el primer semestre.
“Fue un día particular, atípico. Los docentes de la Facultad de Psicología nos hemos declarado en emergencia por las condiciones de enseñanza que venimos transitando y sosteniendo desde hace algunos años, pero que se potencia en este año a raíz de un número récord de inscripciones”, dice la docente en diálogo con Montevideo Portal.
Este 2025 se inscribieron 1.000 estudiantes más que los 2.700 de 2024, una cifra que ya había generado problemas. “La facultad no tiene capacidad locativa para alojar a esta cantidad de estudiantes, más todos los que vienen de otros años. La matrícula activa de estudiantes de Psicología es de 20 mil. Tenemos asientos en facultad para 1.100”, ratifica Nin.
Encontrarse por primera vez
Cinco mujeres están sentadas sobre el asfalto de la calle Tristán Narvaja. Acaban de comenzar su segundo día de clases universitarias. Cuatro terminaron el liceo y se inscribieron en la Facultad de Psicología, otra de ellas tiene 20 años y acaba de dejar la carrera de Bellas Artes. Cuando se inscribieron, hace más o menos un mes, el panorama que esperaban era otro.
Ellas sabían que iba a haber “mucha gente”, pero imaginaban que tendrían lugar y clases presenciales. Su primera semana transcurriría entonces “en una silla, en un salón”. “De forma normal”, asienten.
Saben que su inicio en la Udelar “fue raro”, pero entienden que la iniciativa de los docentes “visualiza la problemática que está pasando”. Ellas, dicen, lo entienden.
“Sería buenísimo tener un lugar para sentarnos, que fuera ordenado, pero se entiende por la cantidad de personas, que no es posible. No queda muy claro qué va a pasar”, sostiene una de las futuras psicólogas.
El panorama les genera “incertidumbre”. No saben qué va a pasar ni qué van a hacer. Las desmotiva. Sienten que es irónico volver a las clases por Zoom. E insisten: “Entendemos que tampoco es culpa de los profesores, que hay una falta grande de organización, un tema económico de la facultad y de la institucionalidad en sí”.
Psicología dicta clases en la calle. Foto: Diego Lafalche / FocoUy
Un hombre está parado con un mate y un termo. Solo. Juan Andrés tiene 40 años y este martes sumó una nueva experiencia universitaria en su haber. Hace 22 años se recibió como comunicador de una universidad privada. También fue a alguna clase de la Facultad de Economía. Para él, que nunca tuvo una clase por internet antes, dice que la nueva resolución “está bien”.
“Hay muchos alumnos que tienen la clase por Zoom y que prefieren esa modalidad. De alguna forma, puede ser lo mismo. Yo no recuerdo haber tenido cursos, sí alguna pequeña charla o conferencia, pero a muchos les sirve”, dice el estudiante de la Facultad de Psicología.
Una estudiante sorianense acaba de mudarse a Montevideo. Dejó Mercedes, que es “lejos”, y alquiló una residencia para cursar las clases, pero se enteró de que la mayoría serán de forma virtual.
“Si hubieran avisado antes, me quedaba en Mercedes, la hacía por Zoom y venía solo a dar exámenes. Pero ahora ya estoy acá”, dice, mientras toma un café después de su primera y última clase presencial de Neuropsicología de la Mente.
Todo cambia
La docente Nin insiste en que “los equipos docentes no han crecido en los últimos años y sostener la enseñanza en estas condiciones es cada vez más complejo”.
“Es inseguro a nivel edilicio y es desafiante para la salud de todos los actores. Por eso estamos acá, en la calle, intentando visibilizar la situación en la que estamos e intentando generar un compromiso también a nivel del estudiantado, que son actores protagónicos en la vida de la Udelar, y concientizar a la sociedad en su conjunto en relación con las condiciones de enseñanza”, dice.
La alternativa de dictar clases al aire libre surge desde la necesidad del contacto. “Por lo menos tener la oportunidad de un día encontrarnos cara a cara, explicar, contar cuál es la situación; conocernos, explicarles a todos el funcionamiento de las clases; la importancia de nuestras disciplinas en la formación, aunque sea una vez queríamos darnos el privilegio de un contacto más cercano”, explica Nin.
Los docentes son conscientes de que los espacios virtuales “están lejos de ser ideales”, pero insisten en que “no queda otra”. Nin sostiene que le “encanta la docencia”, “trabajar en la Facultad de Psicología”, que “añora el arranque de clases”, “que disfruta de la conversación”.
Los estudiantes dejan la clase a cielo abierto en la que se colaron los sonidos de camiones, motos, bocinas, alarmas y transeúntes, mientras una docente “nerviosa” enseñaba por primera vez sobre la neurología de la mente.
Horarios de la primera semana de la Facultad de Psicología
Miércoles en el patio de la facultad:
Epistemología: 10:30.
Fundamentos de la Psicología: 13:00.
Herramientas para el Trabajo Intelectual: 17:40.
Jueves en la calle Tristán Narvaja:
Historia de la Psicología: 12:50.