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El rover más moderno y prometedor de la NASA llevó a Marte un equipo “obsoleto” . . . o eso podría parecer.
La nueva joya de la agencia espacial estadounidense viajó 500 millones de kilómetros y amartizó por su cuenta en terreno inhóspito, y todo lo logró trabajando con el procesador de un Power Macintosh G3 de Apple del año 1998, y usando solo 256 MB de RAM.
Al conocerse la noticia, de inmediato surgieron interrogantes: ¿Por qué no lo dotaron de un procesador más potente y moderno, como un Intel Core, un AMD Ryzen, o una CPU de IBM actual? Hay una razón perfectamente lógica.
El PowerPC 750 es un procesador de 32 bits fabricado por IBM y Motorola. Apple lo usó en muchos modelos de ordenadores hace dos décadas, desde el primer iMac al PowerBook G3, iBooks, etc.
En realidad, la versión del PowerPC 750 que usa el Perseverance se llama RAD750, y es una variante adaptada para soportar una alta radiación, según informa la publicación especializada Computer Hoy.
El RAD750 es un procesador de 32 bits con 10,4 millones de transistores y alcanza una velocidad de 200 Mhz. Puede soportar una radiación de hasta 1.000.000 rads, y temperaturas de entre -55 y 125 grados centígrados, con un consumo de solo 5 W.
Y si bien es un procesador casi de juguete comparado con la capacidad de trabajo de los que se fabrican hoy, cuesta más de 300.000 dólares: Proteger un chip de la radiación y los peligros del espacio, no resulta nada barato.
Sin embargo, la NASA podría haber aplicado esa misma protección a un procesador moderno, pero la elección no fue antojadiza.
En primer lugar, por una razón que no todos los usuarios de computadoras conocen: cuanto más cerca estén los transistores de un procesador, más sensibles son a la radiación. La CPU RAD750 está fabricada con una litografía de 150 a 250 nm, es decir, hasta 50 veces mayor que los procesadores modernos. Eso significa que los transistores están hasta 50 veces más separados, así que son más resistentes a la radiación.
Otra razón para decantarse por ese equipo es su fiabilidad: el RAD750 tiene en su palmarés más de 100 misiones en el espacio desde el año 2005, y siempre con excelente desempeño. Es una CPU fiable y ampliamente probada en condiciones extremas, características de mucho valor cuando se trata de enviar un robot nada menos que a Marte, un poco a trasmano de cualquier servicio de soporte técnico.
Y si bien no destaca por su potencia, el procesador se basta para llevar a cabo las funciones que requiere un rover en Marte. Además, cuenta con otros chips de apoyo para sistemas como el control de las ruedas, la suspensión o las cámaras.
Por todo ello, este tipo de procesadores son los elegidos para misiones de esa clase. Al igual que el Perseverance, el Curiosity también portaba un RAD750. Anteriormente, los vehículos Spirit y Opportunity usaron procesadores RAD6000, de similares características.


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