Días atrás, pescadores salteños denunciaron públicamente que el lago de Salto Grande está "infestado de pirañas", a las que definieron como una amenaza a su trabajo por el daño que provocan en las redes y la consiguiente pérdida de capturas.
Según el diario Cambio, el ingreso de estos animales al cauce se produjo durante las últimas inundaciones que afectaron el área. Al tratarse de una especie que se reproduce con rapidez, su erradicación resulta luego muy complicada, señalaba el medio, que aclaraba que no se habían producido ataques a humanos debido a que no es temporada de baños. Los pescadores piden alguna medida que mitigue el impacto que provocan estos animales.
Antes de que cunda el pánico y lleguen a nuestra mente las escenas de películas catástrofe ambientadas en el Amazonas, en las que las pirañas se devoran cualquier cosa que se meta en el agua, conviene recordar algunos datos sobre la presencia de las pirañas en el Uruguay.
Hay tres especies de pirañas registradas en nuestro país (nativas, no exóticas), también llamadas palometas. La más común (la que probablemente está causando los inconvenientes a pescadores) es la Serrasalmus maculatus, que habita ríos, arroyos y lagunas marginales asociados a la cuenca del río Uruguay. Pueden superar los 25 centímetros de largo y se alimentan de ejemplares juveniles de otras especies de peces, además de crustáceos e insectos acuáticos.
La segunda especie que puede encontrarse, aunque es muy poco frecuente, es la Pygocentrus nattereri, que se halla ocasionalmente en el río Uruguay y sus afluentes, además del río de la Plata Oeste y el Santa Lucía. Esta especie también está en el río Amazonas, pero pese a su fama de "comehombres", no existen registros de muertes de personas por su causa, según consta en el libro Peces de agua dulce del Uruguay, de Marcelo Loureiro, Franco Teixeira de Mello e Iván González-Bergonzoni. Suelen alimentarse de carroña. La tercera especie registrada, la Serrasalmus marginatus, es muy rara en el país.
El biólogo Marcelo Loureiro explicó a Montevideo Portal que hay una creencia arraigada de que las pirañas se ven más ahora en el Uruguay que antes, pero no hay evidencias científicas que respalden esta impresión. "No hay una evaluación rigurosa de lo que pasaba antes. No sabemos si hay más, independientemente de la percepción de los pescadores", aclaró.
El biólogo señaló que sí es común que generen daños en las redes de pesca, porque los animales quedan atrapados y comienzan a morder para salir.
Si no es rara la presencia de pirañas en Uruguay, ¿significa ello que la población que se baña en esos ríos y arroyos corre peligro? Loureiro explicó que los ataques de pirañas a seres humanos no son nada comunes en Uruguay (más allá de los pescadores que las manipulan al sacarlas). En particular, él no escuchó nada al respecto durante muchos años, aunque en los últimos tiempos hubo algunos casos esporádicos que tuvieron bastante repercusión en la prensa.
Estos ataques infrecuentes, apunta, podrían relacionarse con el aumento de temperatura del agua o por su territorialidad en épocas reproductivas, al defender los nidos con huevos. De todos modos, a Loureiro le llama la atención que se hayan registrado mordidas en Uruguay en estos años (aunque aclara que de haberlas no suelen ser graves). Lo que sí es seguro, aclara, es que las pirañas no van a atacar a las personas que se bañan para alimentarse, a diferencia de lo que suele verse en las películas.
Incluso las especies del Amazonas, que suelen tildarse de "comehombres", adquirieron esta fama por ser carroñeras y alimentarse de cadáveres, y no por causar las muertes (según un trabajo de Iván Sazima y Sergio de Andrade Guimaraes, de 1987). "Es más mítico que otra cosa", explicó Loureiro.
La conducta de estas especies en el Amazonas también es distinta, señaló. "En el Amazonas, en general, los recursos son más preciados y hay más competencia por ellos, lo que hace que haya más avidez en los animales por comer lo que encuentren", aclaró el biólogo, algo que no sucede en esta región.
Por último, al respecto de las medidas de "erradicación" propuestas por los pescadores, Loureiro fue cauto por tratarse de "medidas complejas". Las técnicas "deberían ser muy selectivas para no arrasar con todo", explicó.